domingo, 23 de noviembre de 2014

Anne Bonny, una pirata auténtica en el siglo XVIII

Los que me conocéis, sabéis lo mucho que me gustan las novelas históricas en las que las mujeres son fieras defensoras de sus ideales, de su libertad, o incluso son piratas, como en el caso de Gisele Rowing, de El mejor de los juegos.
Hoy, sin embargo, quiero hablaros de Anne Bonny, una mujer que ejerció la piratería por allá el siglo XVIII, junto a otra mujer llamada Mary Read. Cuando leí su historia, (que nada tiene que ver con el personaje de Gisele, mucho más dulcificado y comedido) me quedé asombrada.
El nacimiento de Anne, que era hija de un abogado irlandés y de su criada, fue un gran escándalo en su época, lo que obligó a sus progenitores a emigrar a Carolina del Sur, donde su padre volvió a ganar una fortuna gracias a la explotación de grandes plantaciones. Por tanto, la pequeña Anne fue una niña rica, y algunos escritos indican que algo consentida.
Sin embargo, Anne tuvo desde muy pequeña un fuerte carácter, que la incitó a batallar y mostrarse contraria a los mandatos de William, su padre. Sobre todo cuando este acordó casarla con un hombre que debió considerar “apropiado para ella”.
Por supuesto Anne no acató los deseos de William y huyó a las Bahamas, donde se casó con un marinero llamando James Bonny.
Con todo, Anne creía que su padre accedería a darle la dote, o decidiría sustentarlos a ambos. Cuando esto no sucedió, ella y James se vieron obligados a buscarse, como comúnmente se diría hoy en día, “Las castañas”. Así pues, James comenzó a trabajar en New Providence, mientras la inquieta Anne se hacía muy celebre en el lugar por sus escarceos amorosos con todo tipo de hombres. Uno de ellos, Jack Rackham, resultó ser un pirata, conocido con el sobrenombre de Calico Jack
Aquel repentino amor por un hombre tan inapropiado, y dado que rara vez una mujer se enrolaba en un barco, la llevó a disfrazarse de hombre. Así fue cómo comenzó su vida de pirata, que en un principio se redujo a pequeños golpes con escaso resultado. Cuando trascurrido un año tuvo un aborto, Anne se deprimió tanto que decidió regresar junto a su verdadero esposo. Pero al descubrir que este estaba al tanto de sus andanzas como pirata, robó un barco, reunió su propia tripulación y, junto a Jack, retomó la piratearía.
La casualidad les llevó a capturar un barco donde encontraron a otra mujer que, como ella misma, vestía de hombre y formaba parte de la tripulación. La joven Mary Read se convirtió en amiga y compañera inseparable tanto de Anne, como de Jack.
En 1720, al mando de una tripulación completamente ebria, el barco de Anne fue capturado y todos los piratas conducidos al poco a la horca. Si bien, Anne y Mary no perdieron tiempo en alegar estar embarazadas. Algo que las libró de la horca y las condujo directamente a prisión.  
Hasta aquí la historia más conocida. A partir de ese momento los datos que se conocen son algo turbios e imprecisos. Si bien se sabe que Mary murió en su celda al poco tiempo de ser encarcelada, Anne desapareció y nada más se supo de ella. Muchos escritos e historias afirman que, tras conocer su situación, su padre pagó una gran suma de dinero y consiguió liberar a Anne, esfumándose esta en la nada.
 
Espero que esta historia os haya gustado e inspirado tanto como a mí. He recopilado muchos datos de internet (el gran mundo de internet) sobre esta persona, y lo cierto es que es que es gratificante saber (aunque la realidad seguramente era más dura e inimaginable de lo que suponemos) que siempre existieron mujeres dispuestas a marcar la diferencia.
 

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